18 de mayo de 2018

¡Nuestro cuerpo merece lo mejor!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Hace un tiempo había escrito esta publicación para otro blog. Pero me la encontré recientemente y quise compartirla de nuevo por acá. Como siempre. espero que les sea útil.


Estamos en una época en que vemos los supermercados llenos de productos “bajos” en todo: grasa, azúcar, calorías, etc. Y esto nos puede llevar a pensar que entre “más light” o entre menos calorías consumamos, es mejor. ¿Qué tan cierto es eso?

Es verdad que tenemos a nivel mundial una epidemia de obesidad, pero eso no significa que de pronto las calorías deban ser el enemigo universal.  Nuestro cuerpo necesita energía para funcionar, y esa energía proviene ¿adivinen de quién? Sí, ¡de las calorías! ¡O sea que son fundamentales!

Y sí, es cierto: hay que prestar atención a la cantidad de calorías que se consumen para mantener el peso bajo control. Pero no debemos obsesionarnos con estar contando cuántas calorías me como o cuántas calorías me estoy ahorrando al comprar determinado producto. A veces noto entre mis pacientes que inclusive las calorías llegan a generar cierto pánico y hasta piensan que comer el mínimo de calorías es mejor, y lo cierto es que no deberíamos sentir así. ¿Por qué?

Porque perdemos de vista algo mucho más importante. Nuestro cuerpo necesita, además de energía, nutrientes: carbohidratos, grasas, proteína, vitaminas y minerales. Si nos dedicamos a buscar productos cero calorías, en realidad no le estamos dando nada útil a nuestro cuerpo. Son productos artificiales. Solo le vamos a dar saborizantes y otros aditivos que no nos sirven para nada.

¿Qué podemos hacer?

-Procurar basar la alimentación en alimentos frescos o no procesados.

-Tomar agua en lugar de bebidas “cero” que no le dan ningún beneficio a nuestro cuerpo.

-Revisar las etiquetas nutricionales de los productos que compramos, pero para ver si contienen una cantidad excesiva de grasa, azúcar o sodio (porque sabemos que en exceso pueden ser perjudiciales para la salud).

-Tratar de comer más frecuentemente en casa, o comida que hayamos preparado nosotros. Así sabemos la calidad de los ingredientes, la forma de preparación, etc.

-Evitar dejarnos llevar por tanta publicidad que hay actualmente, que nos promociona muchas cosas como saludables. Hay que investigar bien cada producto. “Light” o “bajo en”,­ no son sinónimos de sano.
 
Nuestro cuerpo es maravilloso. Es el que nos permite hacer todo lo que hacemos y que da los pasos cada día para acercarnos a todas nuestras metas personales o profesionales o de cualquier tipo. Se merece que le demos el combustible y los nutrientes necesarios. ¡Se merece lo mejor!

Salud y nutricionistas instan a los costarricenses a cambiar sus hábitos alimenticios


En esta Semana de la Nutrición el Ministerio de Salud y el Colegio de Nutricionistas hacen un llamado a la población de cambiar sus hábitos alimenticios con el lema: "Comer sano da vida y energía”.

“En esta celebración estamos promoviendo la formación de hábitos alimentarios adecuados y sanos en todas las edades con el fin de prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas y de esta forma mejorar la calidad de vida del costarricense”, afirmó  Norma Meza, presidenta del Colegio de Profesionales en Nutrición.

Principalmente se enfatiza en niños y adolescentes, debido al incremento de peso y al impacto en salud, económico y social que esto representa.
"El abordaje del exceso de peso, transciende del sector salud, se requiere de una respuesta integral, compromiso, responsabilidad y liderazgo de las instituciones gubernamentales, la familia, la comunidad educativa, la sociedad civil, la academia, el sector privado y colaborar de forma coordinada, articulada y armónica para forjar un liderazgo nacional estratégico”, comentó  Guiselle Amador, ministra de Salud.

Datos del último Censo Escolar Peso Talla arrojaron que el 34% de los menores del país tienen una condición de exceso de peso, lo que refleja un incremento en el curso de las dos últimas décadas, constituyéndose un problema de salud pública.

Además, hay una alta probabilidad de que esa condición se mantenga en la edad adulta, con un creciente riesgo de contraer, a edades más tempranas, enfermedades no transmisibles como la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares.

Existen situaciones que favorecen la adopción de hábitos de alimentación poco saludables y el exceso de peso, entre ellos la mayor disponibilidad y preferencia
de alimentos procesados industrialmente de bajo valor nutricional (altos en grasas, sodio y azúcares, y pobres en micro nutrientes y fibra) ya sea por influencia publicitaria, bajo costo o facilidad para la compra y/o preparación o consumo.

Este es el plan de la OMS para eliminar las grasas trans de una vez por todas


La OMS ha destacado el peso que las grasas trans tienen en la generación de dolencias cardiovasculares. “Las enfermedades no transmisibles son las principales causas de muerte en el mundo. En 2016 fueron responsables de casi 40 millones de muertes, lo que representa tres cuartas partes de todos los decesos en el mundo”, afirmó el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“Y las enfermedades cardiovasculares fueron las que más fallecimientos causaron, casi la mitad de todas las enfermedades no transmisibles”, agregó Tedros, subrayando el peso que las grasas trans tienen en la generación de dolencias cardiovasculares.

¿Cómo se forman y en qué alimentos están las grasas trans?

Las grasas trans se forman cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida a través de un proceso artificial de hidrogenación que sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos. Algunos alimentos, como la carnes de vaca, de cerdo y de cordero, y los productos lácteos que se derivan (leche, queso, mantequilla) contienen de manera natural cantidades pequeñas de estas grasas hidrogenadas.

Sin embargo, la mayoría proviene de alimentos procesados preparados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados como la bollería, las patatas fritas, los snacks, las margarinas y otros muchos. Las grasas trans se forman cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida a través de un proceso artificial de hidrogenación que sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos. “En la dieta de muchas personas hay un componente muy dañino: las grasas trans. Estas pueden eliminarse muy fácilmente y debemos trabajar para ello porque son responsables de medio millón de muertes al año, la mayoría en países de ingresos bajos y medios”, puntualizó Tedros.

La OMS pone fecha: cinco años

La OMS pretende que los Estados se comprometan a eliminar las grasas trans producidas industrialmente de ahora hasta 2023. La iniciativa se ha denominado “Replace” y presenta seis acciones estratégicas para poder pasar de una cadena alimentaria con gran cantidad de grasas trans a una en que no existan.

Los seis pasos son: revisar la situación nacional; promover el reemplazo por otras fuentes de grasas más sanas; legislar para prohibirlas; evaluar el contenido en la cadena alimentaria y los cambios de hábitos en la población; crear conciencia entre la población y los industriales sobre sus efectos perniciosos, e implementar la nueva legislación. “Este es el principio del fin. Los días de las grasas trans artificiales están contados. Los gobiernos tienen ahora el conocimiento, las herramientas, y la responsabilidad de salvar a su gente, y deben reemplazar estos productos tóxicos con grasas saludables”, afirmó Thomas Frieden, presidente de “Resuelve y Salva Vidas”, una iniciativa de salud pública.

Se pueden salvar 10 millones de vidas

Frieden dijo que se estima que reemplazar los aceites trans puede salvar la vida a 10 millones de personas durante los 25 años transcurridos tras su completa eliminación. La OMS incide en que varios países ricos han logrado eliminar totalmente o parcialmente -poniendo límites a la cantidad permitida- las grasas trans de su cadena alimentaria, siguiendo el ejemplo de Dinamarca, que fue la primera nación en hacerlo.

Al finalizar este año, 24 países habrán eliminado total o parcialmente las grasas trans artificiales. El objetivo de la agencia humanitaria de la ONU es que estos cambios se implementen también en los países de bajos y medianos ingresos y donde los controles son normalmente más débiles. Frieden explicó que a través de las distintas oficinas de la OMS en el mundo intentarán diseminar el mensaje, abogar por cambios legislativos y presionar para que las nuevas normas se implementen.

El colesterol también eleva riesgo de alzhéimer

Tomado de: www.nacion.com

Usualmente relacionado con enfermedades cardiovasculares, un nuevo estudio realizado por la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, muestra cómo el colesterol también puede jugar un papel importante en el inicio y la progresión del alzhéimer.

Según el hallazgo, el colesterol que se encuentra en el cerebro actúa como un catalizador que desencadena la formación de placas de beta-amiloides. Estas son proteínas tóxicas para las neuronas, que son determinantes en su deterioro y muerte -el llamado proceso neurodegenerativo-, y que se sabe son fundamentales en el desarrollo del mal de Alzheimer.

El vínculo entre la proteína beta-amiloide y el alzhéimer cuenta con evidencia de sobra. Pero, hasta ahora, los investigadores desconocían cómo esta proteína comienza a agregarse en el cerebro, ya que normalmente está presente en niveles muy bajos

Ahí es donde el trabajo de Michele Vendruscolo, junto a colegas de la Universidad de Lund en Suecia, da una respuesta.

A través de pruebas en laboratorio, los investigadores observaron que las beta-amiloides se unen de forma totalmente natural a los lípidos (colesterol) -que son muy "pegajosos"- de las membranas celulares.

Como resultado, las proteínas se van acumulando hasta acabar formando las placas tan nocivas para las neuronas.

De hecho, el estudio mostró que el colesterol acelera en más de 20 veces la velocidad de agregación de las proteínas beta-amiloides en el cerebro, contó a El Mercurio el profesor Vendruscolo, del Departamento de Química de la U. de Cambridge.

"Este trabajo nos ha ayudado a reducir una pregunta específica en el terreno de la investigación del alzhéimer. Ahora necesitamos entender en más detalle cómo encontrar maneras para no desencadenar el proceso neurodegenerativo", dijo.

Bueno y malo

Aunque no goza de buena fama, el colesterol juega un papel esencial en el organismo. "Hay colesteroles que son necesarios, ya que son uno de los componentes de las membranas plasmáticas de todas las células (incluidas las neuronas)", explicó la doctora Evelyn Benavides, neuróloga de la Clínica U. de los Andes.

Pero cuando se encuentra en cantidades elevadas, este colesterol termina siendo un problema, en especial si se trata del llamado colesterol malo.

"El colesterol total es la suma del colesterol bueno (HDL) y malo (LDL); el aumento del LDL hace que se manifiesten algunos marcadores de inflamación que pudieran estar relacionados con la muerte neuronal y con el proceso de oxidación y fosforilación que ocurre en el cerebro de pacientes en las primeras etapas del alzhéimer", agregó la neuróloga.

Por eso, aunque no se cuenta con suficiente información, se estima que una dieta rica en pescados y baja en grasas saturadas y azúcares refinados -como la dieta mediterránea, por ejemplo- influye en una disminución de la incidencia de patología degenerativa cerebral.

Por el contrario, la evidencia muestra que niveles altos de colesterol a lo largo de la vida incrementan el riesgo de deterioro cognitivo y, por ende, de demencia.

Vendruscolo precisó eso sí, que "no estamos diciendo que el colesterol sea el único desencadenante del proceso de agregación que da lugar a las placas. Pero no cabe ninguna duda de que es uno de los responsables".

Por ello, "la cuestión no es cómo eliminar el colesterol del cerebro, sino cómo controlar el papel que juega en el alzhéimer a través de la regulación de su interacción con la proteína beta-amiloide". afirmó.

A su juicio, estos resultados muestran una nueva vía para desarrollar medidas útiles para la prevención y el tratamiento de la enfermedad, que se estima afecta a más de 46 millones de personas en el planeta.

De hecho, según explicaron en la revista Nature Chemistry, los autores creen que es posible diseñar fármacos capaces de mantener la homeostasis del colesterol, y por ende de las proteínas beta-amiloides, en el cerebro.

Hasta entonces, agregó la doctora Benavides, es necesario seguir recurriendo a factores que han mostrado alguna disminución en la incidencia de alzhéimer, como lograr un peso adecuado a lo largo de la vida; controlar factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes. También es medular mantener al cerebro activo (a través de la lectura, el trabajo, los deportes o actividades culturales), evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. El Mercurio/GDA

11 de mayo de 2018

Cómo hago para empezar a comer saludable?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Hemos oído muchísimas veces que es importante comer saludable. Y tal vez pensamos que sí lo necesitamos, que debemos hacer cambios, pero resulta que no sabemos por dónde empezar. Por eso hoy les ofrezco algunos consejos en esta publicación.

1. Piense cuál es su hábito más difícil de dejar. Por ejemplo si se considera "adicto" a las gasesosas, o a algunas comidas, entonces deje eso para el final. Empiece por cambiar lo más sencillo y lo que siente que es más fácil dejar de lado.

2. Si necesita comer más frutas, manténgalas en un lugar visible para recordar consumirlas. Si es necesario puede poner un recordatorio en el celular. Empiece comiéndolas en casa o teniéndolas ya en la oficina, así no debe estar pensando en recipientes para andarlas, y va tomando el hábito antes de que la pereza de alistarla le gane.

3. Si lo que necesita comer más son vegetales, empiece por incluirlos en preparaciones que le gustan. Por ejemplo si le gusta la pasta puede agregarle brócoli, o si le gusta desayunar huevo le puede agregar hongos o tomate. La idea es que sienta motivación por comerlos, al ser en sus comidas favoritas. También puede comenzar comiéndolos con alguna salsa o aderezo, y conforme se va acostumbrando los va probando de manera más natural. Otra forma es incluirlos en batidos. Lo que va a importar inicialmente es consumirlos, después se puede trabajar en las formas de preparación.

4. Si necesita tomar más agua y menos bebidas azucaradas, comience reemplazando una bebida azucarada por agua, o según la bebida, también puede agregar menos azúcar. Procure tener una botella con agua a la vista (o varias en diferentes lugares si es necesario) y comprométase a tomar un trago cada vez que se tope con la botella.

5. Para comer menos comida rápida o chatarra, primero reduzca la frecuencia con que la consume. También puede preferir las opciones de menú dietético, que actualmente casi todos los restaurantes ofrecen. Reduzca también la cantidad de salsas o aderezos que utiliza. Recuerde que tampoco debe llegar a pensar que son comidas prohibidas, puede seguirlas comiendo, pero que no sea algo habitual. De la misma manera, si tiene por costumbre comer a diario algún chocolate o dulce, reduzca la frecuencia, empiece tratando de hacerlo día por medio y luego cada vez más distanciado. O reduzca también los tamaños de porción.

Como ven, son 5 consejos muy sencillos pero pueden ayudar a dar ese primer paso. Lo más importante es tomar la decisión de hacer un cambio, y dar nuestro mejor esfuerzo en ello.

No debemos pensar en "todo o nada": o sea no tenemos que hacer todo perfecto de una sola vez y cambiar nuestros hábitos de un día para otro. Eso puede llevar a la frustración. Vaya poco a poco, haga cambios pequeños pero que pueda mantener, y verá que pronto estará comiendo de manera más saludable de lo que pensó, y se va a motivar a seguir adelante.

Un huevo de propiedades saludables

Por EROSKI CONSUMER  / Tomado de: www.consumer.es

El secreto de por qué el huevo es imprescindible se encuentra nada más romper la cáscara, cuando queda al descubierto la clara -que contiene proteínas, vitamina B2, niacina, yodo y potasio- y la yema, que aglutina casi todos los nutrientes -grasa saturada, monoinsaturada, colesterol, vitaminas A, D, E, K, B1, B6, B12, colina, luteína, zeaxantina, zinc, calcio, fósforo, hierro, cobre y selenio-. Es decir, una auténtica bomba nutricional de tan solo 141 calorías. En este artículo se enumeran los nutrientes esenciales que aportan los huevos y se desvelan las recomendaciones de consumo.

Huevo: consumo recomendado según la edad

Estefanía Ramo, dietista-nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo), detalla el interés del huevo en las diferentes etapas de la vida: "La infancia y la adolescencia son periodos de rápido crecimiento y desarrollo, en los que los huevos contribuyen a cubrir las elevadas necesidades nutricionales del organismo. Restringir su consumo conduce a veces a que la dieta de algunos niños sea deficitaria en nutrientes esenciales, lo que puede perjudicar su crecimiento, desarrollo y salud". El consumo recomendado, según esta experta, es de 2-3 huevos a la semana para niños pequeños y sedentarios, y un huevo al día para los adolescentes.

En el embarazo y la lactancia aumentan las necesidades de nutrientes, especialmente las de colina (un nutriente que forma parte de las membranas celulares e interviene en reacciones metabólicas, expresión de genes y síntesis de neurotransmisores), "por lo que es vital un aporte adecuado para conseguir una óptima situación de la madre y del niño. La leche materna tiene una concentración 60 veces mayor que la de la sangre", indica Ramo. Un huevo aporta el 65 % de las necesidades diarias de colina.

Para ancianos y enfermos, "el huevo es un alimento valioso por su fácil preparación, masticación y digestión", subraya. Como no aporta purinas, resulta muy preciado en las dietas de personas con gota. En los ancianos, su consumo puede ayudar a mejorar el estado cognitivo, las capacidades visuales y frenar la pérdida de músculo. Se aconsejan de 2 a 3 para los mayores más sedentarios, pero la cantidad puede ser mayor en los más activos.

Los deportistas encuentran en el huevo su mejor reconstituyente. Un trabajo publicado en The American Journal of Clinical Nutrion asegura que comer huevos enteros (con clara y yema) inmediatamente después del ejercicio estimula la formación de proteína muscular.

Y en los programas de adelgazamiento, el huevo no puede faltar. "Es un alimento con una gran capacidad saciante. Algunos estudios muestran que incluir huevos en el desayuno cuando se sigue una dieta hipocalórica favorece una mayor pérdida de peso", dice la dietista del Imeo. Según ella, se pueden tomar 2 o 3 huevos a la semana. "Las mejores preparaciones para conservar su valor nutricional son: escalfados, cocidos, revueltos y tortilla francesa", asegura. Para aprovechar bien la clara de huevo hay que cocerla, ya que contiene antinutrientes (avidina y ovomucoide) que se inactivan con el calor.

Mucha sustancia en poco peso

Un huevo normal, de unos 50 gramos, concentra casi todos los nutrientes esenciales para el ser humano: proteínas, grasas, azúcares, vitaminas y minerales.

Proteínas. Necesarias para el crecimiento, reparación y renovación de tejidos. Aportan los aminoácidos esenciales para la vida y energía (4 kcal/g).
Grasas. Son fuentes concentradas de energía (9 kcal/g) y componentes indispensables de membranas biológicas, por ejemplo, en el sistema nervioso.
Azúcares. Además de su papel energético, resultan fundamentales en el metabolismo de centros nerviosos, pues el cerebro solo usa glucosa como fuente de energía.
Micronutrientes. La lista es muy larga. Estos son solo algunos ejemplos:
  • Vitamina A: esencial para el desarrollo adecuado de huesos y dientes.
  • Vitamina E: es el principal antioxidante lipídico.
  • Ácido fólico: necesario en la síntesis de ADN, en la división celular, en la maduración de glóbulos rojos.
  • Fósforo: contribuye a la mineralización de los huesos.
  • Hierro: necesario para el transporte de oxígeno a todas las células.

Comer a diario 'frituras' sumergidas en aceite sube riesgo de infarto en 55%

Tomado de: www.nacion.com

Papas "a la francesa", yucas fritas, donas, empanadas, pollo frito o tacos... Parte de lo que le da ese sabor característico a estas comidas es el método empleado para su preparación: se sumergen en una "piscina" de aceite a altas temperaturas, lo que garantiza que estén cocinadas por completo en poco tiempo y con una textura crujiente.

Una investigación realizada con 4.308 costarricenses indicó que quienes consumen este tipo de frituras todos los días tienen un 55% más de riesgo de sufrir un ataque al corazón que aquellas personas que las comen con menor frecuencia.

De acuerdo con el estudio, publicado en la revista científica PLOS One, esto no está relacionado con el tipo de alimentación si no con la forma en la que se lleva a cabo la cocción, sobre todo si se prepara en sodas y restaurantes de comidas rápidas.

En ese sentido, Hannia Campos, nutricionista, doctora en salud pública de la Universidad de Harvard y coordinadora de la investigación, aclaró que los resultados de este estudio no aplican para las recetas fritas elaboradas en casa, como un huevo, un bistec o las mismas papas.

"Son varias las posibles razones. No es lo mismo que usted ponga un poquito de aceite en una sartén y prepare algo y después bote ese aceite, a que sea algo que se sumerja en aceite hirviendo durante un tiempo y además este se utilice y reutilice varias veces para aprovecharlo", explicó Campos.

¿Qué le sucede al aceite al freírse así?

¿Por qué los alimentos se ven afectados con esta forma de cocción? Campos puntualiza que esto se debe, principalmente, a las altas temperaturas a las que el aceite se ve sometido durante varios minutos.

Las altas temperaturas degeneran el aceite y "rompen" su composición química. Al romperse estos enlaces se "liberan" moléculas llamadas bioproductos de oxidación que hacen que sea más difícil de digerir por el cuerpo.

Una tesis de la Universidad del Estado de Hidalgo en México y publicada en el 2013, exploró cómo el freír de esta forma los alimentos podría afectar la salud.

No obstante, los investigadores mexicanos indicaron que todo dependerá del tipo de aceite utilizado. El que demostró ser más resistente a los cambios de temperatura es el de oliva extra virgen, y el menos, el de girasol.

"Durante el proceso de fritura, la temperatura puede superar los 180°C, lo que deteriora seriamente la composición química del aceite. Se forman productos de oxidación que son potencialmente tóxicos cuando su consumo es agudo, y muy dañinos para la salud cuando se les ingiere en forma crónica", cita el documento.

El texto añade: "un aceite alterado térmicamente también puede afectar las características del alimento sometido a fritura y esto puede afectar el valor nutricional".

Al respecto, Campos agregó: "si usted quiere freírse unos vegetales en un poquito de aceite, hágalo sin problema. Diferente sería si usted va todos los días a una soda y pide un casado con yuca frita. En algunos de esos lugares no botan el aceite con el que cocinan los alimentos cada vez que fríen un bistec, entonces es posible que su bistec o sus yucas sean fritas en el mismo aceite en el que se han frito las diferentes carnes y yucas o papas de ese almuerzo".


Un estudio de varios años

Los datos de este artículo son parte de un estudio más amplio sobre las causas y características del infarto entre los ticos.

Esa investigación empezó en 1994 y, durante más de 10 años, analizó a 2.274 costarricenses que habían sufrido su primer infarto; por cada uno de ellos, se tomó a una persona de edad similar y de la misma zona geográfica que no lo hubiera sufrido para utilizarse como control.

En total, 4.548 personas participaron de las pesquisas.

A todos los participantes se les tomaron muestras de sangre para determinar sus niveles de azúcar, colesterol y grasa, y, además, saber si tenían genes relacionados con enfermedades del corazón. También se les tomaron medidas de peso y altura.

Todas las personas respondieron un cuestionario sobre qué tipo de bebidas tomaban y con qué frecuencia.

Para esta publicación, se tomó en cuenta solo a quienes dieron información acerca de cuántas frituras comían tanto en casa como fuera de su hogar, para un total de 4.308 sujetos (2.154 personas con su primer infarto y sus respectivos controles)

Lo primero que hicieron Campos y sus colaboradores fue ajustar los otros factores de riesgo: fumado –y la cantidad fumada–, antecedentes de diabetes o hipertensión, obesidad abdominal, cantidad de actividad física, consumo de alcohol y tipo de ocupación laboral. De esta forma, podía medirse el impacto relacionado con la ingesta de frituras.

Dentro del cuestionario que las personas llenaban se les preguntaban si consumían comidas fritas y si lo hacían en casa o fuera de esta.

Los investigadores no encontraron relación entre comer alimentos fritos en casa y mayor riesgo de infarto, pero sí lo vieron en las personas que consumían estos productos fuera del hogar al menos cuatro veces por semana.

Quienes consumían este tipo de preparaciones como parte de su dieta diaria registraban un riesgo de infarto 55% mayor que quienes no lo acostumbraban.

De acuerdo con el estudio, los resultados tampoco evidenciaron que se deba"satanizar" este tipo de platillos fritos. Incluso, la investigadora afirmó que no hay problema en ingerir estos alimentos de vez en cuando, el problema real para el corazón ocurre cuando se rebasan las cuatro veces por semana.

"Esto no es como el cigarro al que hay que decirle a la gente que no fume del todo. Si usted siente que no puede vivir sin una empanada de frijol con queso, no se coma una todos los días, bájelo a una vez por semana. Ya a las cuatro veces por semana vemos un riesgo creciente para el corazón, después de eso, a mayor consumo, mayor peligro", explicó Campos.

Eso sí, la especialista recordó que consumir mucha grasa siempre será factor de riesgo para presentar niveles altos de colesterol y triglicéridos. Además, las personas diabéticas e hipertensas deben estar más pendientes de su alimentación.

¿Cómo consumir las frituras?

Son varios los consejos que brinda Campos a la hora de preparar los alimentos. Entre ellos, destacó el hecho de preferir las opciones hechas en casa con poca cantidad de aceite y cocinadas a bajas o medias temperaturas.

"Fría las cosas despacito, a fuego medio o bajo. El problema es cuando ya usted comienza ver un montón de humo. Ahí ya está cambiando la composición química del aceite y podría serle perjudicial", ejemplificó la especialista.

Si usted debe comer fuera, un buen consejo es preferir otro tipo de preparaciones, como ensaladas, productos asados o a la plancha o arroces nos fritos.

Si compra alguna "fritanga" preparada en aceite sumergido tampoco se sienta culpable, esto no lo hará tener un infarto, solo sea consciente de limitar estas ocasiones.

Recuerde, además que limpiar el exceso de grasa con una servilleta no hará mucha diferencia, pues el aceite ya cambió su composición química desde antes.

Número de pacientes que recibe diálisis para tratar enfermedad renal crónica se triplicó desde 2011

Tomado de: www.nacion.com

La cantidad de pacientes que reciben terapia de diálisis para tratar la enfermedad renal crónica se triplicó entre el 2011 a la fecha.

Así lo dio a conocer la mañana de este jueves la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

En el 2011, 269 pacientes recibían este tratamiento, pero a febrero del 2018 se registraban 855 casos, es decir, la cifra creció un 317%.

La enfermedad renal se da cuando los riñones son incapaces de filtrar las toxinas y otras sustancias de desecho. Al no eliminarlas, el cuerpo se contamina.

Hay dos formas de realizar una diálisis (o filtración): una es con un tubo flexible (catéter), llamada diálisis peritoneal, y la otra es con una máquina, llamada hemodiálisis. Cada sesión de hemodiálisis dura cerca de cuatro horas.

Es muy posible que quienes sufren este problema necesiten, tarde o temprano, un trasplante de riñón.

En ese sentido, las estadísticas apuntan que, en promedio, cada persona recibe diálisis entre seis y tres meses antes de un trasplante, si se encuentra un donador vivo compatible, y entre dos y cuatro años si el donante es cadavérico. En este momento hay 174 personas a la espera de un riñón.

El impacto de la enfermedad también se ve en su mortalidad. De acuerdo con la CCSS, desde el 2013, este padecimiento se convirtió en la cuarta causa de muerte, después de la cardiopatía isquémica (principalmente infarto al corazón), accidente vascular cerebral (popularmente conocido como "derrame cerebral"), y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

No hay una causa específica de este mal, pues son muchos los factores que se suman. Manuel Cerdas, nefrólogo del Hospital México, explicó que, en los pacientes mayores de 50 años, es mayor el riesgo de sufrir enfermedades renales cuando no se controlan los males crónicos, como hipertensión o diabetes.

Por otro lado, están los trabajadores agrícolas jóvenes, especialmente en Guanacaste, que presentan fallos renales. Esta enfermedad se ve en toda Mesoamérica y sus causas siguen en investigación.

Una provincia bajo lupa

En Guanacaste, la enfermedad tiene características muy particulares, pues, en promedio, se comienza a ver en edades 20 años menores que en el resto del país.

En esta provincia también debe revisarse el componente genético.

nés Arce, vecina de Cañas, tiene enfermedad renal crónica desde hace 23 años. Su madre y un hermano murieron de eso. Otros dos hermanos de ella han sido trasplantados.

Arce también fue sometida a un trasplante, pero no lo resistió y tuvieron que quitarle el nuevo órgano. Ahora está en terapia de diálisis.

"Mis hijos están en revisión constante. Sabemos que hay cosas que no podemos comer, como frutas como el banano, que tienen mucho potasio, y también debemos pasar haciéndonos exámenes, pero siempre nos han atendido muy bien", comentó la mujer.

José Miguel Angulo, coordinador del área de Normalización de la Atención de la CCSS, aclaró que la enfermedad renal no se circunscribe a Guanacaste.

"No podemos decir que es solo de Guanacaste, ahí tiene características muy específicas, pero es un problema que se ve en todo el país y debemos atenderlas.

Por ejemplo, está el caso de Libia Fernández, quien ni siquiera tiene familiares en esa provincia y también es trasplantada de este órgano.

"Yo viví 13 años en Estados Unidos y vine de visita a Costa Rica. Allá me habían diagnosticado mal, me dijeron que lo mío era artritis reumatoide, cuando en realidad era lupus y eso me afectó los riñones.

"Estando aquí me descompuse, en el hospital me hicieron exámenes y vieron que mis riñones trabajaban como a un 2% o 3%. Me dijeron: 'usted sería una candidata ideal para trasplante'. Mi hijo menor me dio su riñón, desde entonces vivo aquí, la atención en salud es mucho mejor de la que podría tener en Estados Unidos", aseguró esta vecina de San José.

La inversión

De acuerdo con la CCSS, cada sesión de hemodiálisis tiene un costo de ¢467.505, más un costo administrativo, para un total de ¢484.381,25.

Esto es un aproximado de $800 por sesión. Al multiplicarla por la cantidad de sesiones en el año, cada paciente implica una inversión anual de $124.800.

En julio del año pasado, la CCSS acordó destinar mayores fondos para atender este problema. Se crearon 44 nuevas plazas para asistentes de pacientes, auxiliares de enfermería, médicos y enfermeros.

Estas nuevas plazas representan un costo de ¢756.298 millones.

¡A cuidar los riñones!
 
Cerdas y Angulo coincidieron en que en sus etapas iniciales la enfermedad renal no presenta síntomas, por lo que es bueno realizarse de vez en cuando exámenes para ver cómo están los niveles de creatinina en el cuerpo.

La creatinina es una sustancia que los riñones deben expulsar, y si estos funcionan mal, se va acumulando en la sangre.

Estas son otras recomendaciones que deben tomarse en cuenta:
  • Hidrátese constantemente con agua. Es el mejor líquido para la hidratación. Si usted habita en zonas muy calientes, deberá subir su consumo a unos tres litros al día.
  • Ingiera frutas y refrescos naturales.
  • No se exponga al sol. Si debe hacerlo, utilice barreras protectoras como mangas largas, pantalones, sombreros. 
  • Realice actividad física diariamente, una media hora basta.
  • No se automedique, pues esto podría dañar sus riñones.

4 de mayo de 2018

A reflexionar y actuar: ¡cuidemos la salud de niños y jóvenes!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

La semana pasada la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) divulgó una información que a mí en lo personal me preocupó bastante: cerca de 26 mil menores de quince años tuvieron, durante el 2017, una consulta en los diferentes servicios por problemas de obesidad. ¡26 mil!

Si lo pensamos, tener que asistir a citas médicas en realidad nunca es bonito. Pero a eso estamos sentenciando a estos niños y jóvenes desde esas edades. Les estamos restando calidad de vida por no cuidar sus hábitos. Y el problema mayor es que no es solo una cuestión de peso, son todas las posibles complicaciones de salud que pueden llegar a padecer (o que ya están padeciendo).

La CCSS tiene programadas diversas estrategias para trabajar en este tema, y desde el Ministerio de Educación se ha modificado el menú en los comedores escolares pensando en combatir también el problema de la obesidad y procurando una buena alimentación para los niños (aún así hubieron y hay todavía críticas ante esos cambios). Pero además de esas iniciativas es necesario un cambio de mentalidad en los adultos a cargo.

Nada ganamos con que en las escuelas se sirvan porciones y alimentos adecuados, si en casa se les da comida chatarra, bebidas gaseosas o en general no se procura una alimentación variada y balanceada. 

Por ejemplo, en estos días tuve la oportunidad de ir al cine, y me puse a observar lo que comían los niños y jóvenes. Ya sea que lo compren ellos o sus padres (o encargados), en algunos casos eran porciones muy grandes, o por ejemplo: bebida + palomitas + nachos + chocolates. 

Tal vez pensemos que una sola vez que coman eso no hace daño (y es cierto) pero hay que tomar conciencia de si realmente solo está ocurriendo esa vez, o además saliendo del cine hay comida chatarra, o a los dos días, o en las meriendas que se les envían o en los alimentos o bebidas disponibles en casa.

Recordemos que todos aprendemos nuestros hábitos en casa, así que lo que ellos estén haciendo mal viene por culpa nuestra, ya sea porque es lo que se les ha enseñado, o porque no ha habido preocupación por modificar esas conductas. Lo importante es que ¡nunca es tarde para empezar!

Comecemos a revisar la alimentación en casa y nuestras costumbres. Tengamos más frutas y vegetales disponibles, y menos papitas o gaseosas. Si tenemos poco tiempo para preparar alimentos, busquemos opciones rápidas y saludables en lugar de rápidas y chatarra. Limitemos el tiempo frente a televisores y celulares y motivemos a hacer ejercicio (o al menos no pasar sentados o acostados todo el tiempo). Enseñémos que tomar un vaso de agua es rico, bueno y necesario, y que no todo lo que vamos a beber tiene que estar cargado de azúcar. Es un proceso en el que va a ganar toda la familia.

Tomemos en cuenta además, que aunque en apariencia no notemos un problema de peso, si la calidad de la alimentación no es adecuada, igualmente pueden haber problemas de salud.

Los invito a que revisemos a conciencia el estilo de vida de los niños y jóvenes a nuestro alrededor. No los llevemos a una vida de citas médicas, padecimientos y medicamentos, si tenemos en nuestras manos la posibilidad de ayudarles a tener una buena salud por mucho tiempo.

Alimentación consciente o 'mindful eating', aprende a comer con el cerebro

Tomado de: www.elmundo.es

Si comes con ansiedad, por aburrimiento o cuando estás estresado estás saciando tu 'hambre emocional' y, probablemente, ganando peso. La alimentación consciente o 'mindful eating' es la herramienta que necesitas para aprender a comer de manera atenta, libre de ansiedad, culpa y descontrol. La alimentación consciente nos permite dejar de buscar la felicidad en la comida, ayudándonos a gestionar las emociones, sensaciones y pensamientos que nos incitan a comer de manera impulsiva.

Comer con el cerebro y no con estómago es una de las principales causas de aumento de peso y frustración. Ese picoteo incesante entre horas, el atiborramiento de chocolate o dulces que terminas lamentando dañan nuestra forma de relacionarnos con la comida.
 
'Mindful eating' es una nueva forma de entender la alimentación que, si la aplicamos bien, nos dará grandes resultados. Marisa Meher, experta en meditación de la plataforma de yoga y desarrollo personal de Televisión Consciente, nos explica que "cuando comes con atención estás en contacto con tu alimento porque tu mente no está distraída, no piensa en otras cosas, asiste a la comida. Cuando miras el alimento, lo ves de verdad, y cuando lo masticas, sientes realmente su sabor. El presente es el único tiempo que tienes para percibir, aprender, actuar, cambiar, sanar. Por eso tiene tanto valor la conciencia de cada momento".

"Practicar 'mindful eating' hará que nuestras experiencias sean más reales, conscientes y auténticas. Todo esto termina siendo un reflejo o síntoma de la incapacidad que tenemos muchas veces para digerir la vida", añade.Te damos unos tips muy prácticos para introducir el 'mindful eating' en tu vida diaria:
  • No comas si no tienes hambre. Cada vez que vayas a comer pregúntate para qué vas a comer. Si estás enfadado, estresado o aburrido, no comas. Resuelve estos problemas saliendo a dar un paseo, conversando con un amigo, escuchando una canción, leyendo una revista, planifica el fin de semana...
  • Antes de comer, bebe un vaso de agua. Sacia y calma tu ansiedad.
  • Saborea cada bocado. Come de todo, disfrutando cada bocado.
  • Come sin distracciones. Mantén lejos los dispositivos tecnológicos. No móvil, ordenador, notificaciones, televisión...
  • Come de todo. Atrévete a comer de todo, siempre en pequeñas porciones.
  • Acaba siempre el último. Come tranquilo y sin prisas por terminar. No se trata de engullir, sino de masticar.